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PARA VIAJAR SIN PÉRDIDA:

"Las cosas que agitan el alma, no tienen explicación racional, pero son más necesarias incluso que las que agitan el cuerpo.
Tú sigue haciendo fotos y aunque haya días que no le encuentres explicación, también habrá días que cuestiones el universo, y mira lo grande que es, y lo necesario. Tú haz fotos"

jueves, 15 de mayo de 2014

Se buscan mecenas.



Durante dos años he realizado varios viajes a una aldea del suroccidente asturiano, Besullo.

Besullo es una aldea bastante particular, en ella nació Alejandro Casona y fue un lugar donde convivieron protestantes y católicos. Incluso en sus alrededores se encuentran restos de algunas minas de oro de la época romana.

Todo esto ha hecho de Besullo un lugar especial. Se puede apreciar en su gente,

en sus construcciones y también en sus costumbres.
El trabajo consta de un total de 43 fotografías en las que he plasmado cómo es la
vida en Besullo a día de hoy. Una aldea en la que en invierno hay 80 habitantes y
en verano pasan a ser 300.
Allí podemos encontrar “La Casona de los siete balcones” que es mencionada por
Alejandro Casona en su obra. Este lugar, debido a un incendio, permanece
abandonado a la espera de una restauración que no llega, y gente como su
sobrino Luis colabora para mantener la memoria del literato viva. Además, sigue en
pie la casa de los protestantes y hasta hace apenas unos meses, la mujer que la
habitaba, Dina (la última representante de la iglesia evangélica protestante) sale
fotografiada asomada a una ventana que se localiza en una vivienda que data del
año 1830.
Ferreiros que matan los largos días del invierno creando navajas en sus fraguas o
incluso al gran Penón, que pone el punto de humor en sus calles.



Con la idea de poder realizar mi primera exposición, he creado un sistema para
que quien lo desee pueda colaborar en su realización y a su vez obtener un
beneficio del mismo:
Aquel que quiera participar en el mecenazgo de la exposición, deberá elegir una
de las fotografías de la serie que se va a ofrecer en dos tamaños 40x50 y 50x70, y
se convertiría así en mecenas de la fotografía seleccionada al aportar 55€
para las fotografías con formato de 40x50 u 80€ para las fotografías con
formato de 50x70, que van destinados a la impresión y el enmarcado.
El mecenas donará la fotografía durante 1 año para que ésta pueda ser movida en
diferentes exposiciones de las cuales se le irá informando. Así mismo, la fotografía
llevará un cartel que indique el nombre de su mecenas. El importe a abonar se
realizará a un número de cuenta que le será comunicado y éste no llegará a
realizar ningún pago hasta que exista un mínimo de fotografías seleccionadas que
garanticen su exposición. Hasta ese momento la fotografía seleccionada será
reservada.
Para garantizar la transparencia se le entregará una factura con los costes del
proceso .
Si desea ver más fotografías, solicítemelas al correo abajo indicado y se le
enviará un archivo pdf que contenga todo el trabajo.

Andrea Ramos
andrearamosfoto@gmail.com

lunes, 12 de mayo de 2014

Árbol genealógico.






La casa de mis abuelos está llena de rincones y objetos que reclaman ser fotografiados. Es curioso como hay casas que guardan una esencia tan atrayente para la vista y los sentidos. Lugares que te sumergen en otros, y sentir de cierta forma lo que ellos vivían y cómo lo hacían.

Me encanta imaginarme a mis abuelos delante de ese espejo, haciendo un gráfico sin ni tan siquiera ser conscientes... del árbol genealógico de su familia.



lunes, 14 de abril de 2014

14 DE ABRIL





Apenas instaurada la República, el 29 de mayo de 1931 se publica un decreto que establece el Patronato de Misiones Pedagógi­cas con Cossío de Presidente y Luis Álvarez Santullano, asturiano, de Secretario. El Patronato depende del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y tiene el propósito de llevar la cultura, la peda­gogía moderna y la educación ciudadana a los pueblos de España. En su preámbulo se habla de «llevar a las gentes, con preferencia a las que habitan en localidades rurales, el aliento de progreso y los medios de participar en él, en sus estímulos morales y en los ejem­plos del avance universal, de modo que los pueblos todos de España, aún los apartados, participen en las ventajas y goces reservados hoy a los centros urbanos». El objetivo es triple: difundir la cultura general (dotando de bibliotecas, conferencias, cine, gramófonos, un museo ambulante...); extender una moderna orientación didáctica (cursillos, conferencias a maestros, lecciones prácticas para conseguir la renova­ción pedagógica) y promover la educación ciudadana en pueblos y villas («reuniones públicas donde se afirmen los principios democrá­ticos que son los postulados de los pueblos modernos» y «conferen­cias y lecturas donde se examinen las cuestiones pertinentes a la estructura del Estado y sus poderes, a la Administración pública y sus organismos, así como a la participación ciudadana en la Administra­ción y en la actividad política», todo ello acompañado en la práctica con el reparto de ejemplares de la Constitución).


El nombre de Casona aparece enseguida formando parte del engranaje de las Misiones:





«Yo he llevado el Teatro del Pueblo, formando parte de las Misio­nes Pedagógicas, por más de 500 pueblos de España. Recuerdo cuando llegamos a Sanabria. Íbamos médicos, ingenieros, peritos agrícolas... Pintamos y decoramos la escuela. Construimos camino anís adecuado; aún recuerdo que pedimos trigo del Canadá y que los resultados fueron magníficos. Mi trabajo funda­mental era dirigir una compañía de teatro. Creo que las represen­taciones deslumbraban a las gentes más que todo el resto. Me acuerdo, como si lo viese ahora, que una tarde montamos El dragoncillo, de Calderón. Un campesino, con actitud despectiva, sacaba los grumos del tabaco cuando se levantó el telón. Se había pegado el papel de fumar al labio y le pasaron los cuarenta minu­tos en un segundo. Cuando acabó la representación sintió una especie de sobresalto... Yo creo que cada cual cumplía una fun­ción; la mía era el teatro; la del otro, decirle al campesino la mejor época de siembra...»






Un año después, en el verano de 1933, vuelve Casona a su pueblo natal con otro equipo: «Dejó la Misión un gramófono y dis­cos, una biblioteca grande y seis escolares en los pueblos de alrededor y se repartieron 300 ejemplares de la Constitución». Y en 1934, siempre en verano, el mismo Casona volvería a dirigir una nueva semana de misiones. Los besullenses recuerdan muy gratamente aquellas visitas: «Lo que sí constituyó un espectáculo grandioso fue el cine mudo [...] que se proyectaba a base de pilas en la plaza frente a la panera de Cachoupo. [...] la gente se reía hasta reventar con las escenas de Chaplin, de Keaton y de los Marx» leemos en un librito de recuerdos de Besullo publicado por Teodoro Rodríguez.






«Ahora estamos viviendo en su máxima intensidad la tragedia ini­ciada en tierra española, que pronto había de incendiar a toda Europa. Los jóvenes maestros de la República han pagado en carne y sangre el delito de educar a la nueva infancia para una ciu­dadanía de libertad y de cultura: unos han caído ante el pelotón, otros aguardan el nuevo amanecer en la desolada fatiga de los campos de concentración o en el hospitalario destierro de Amé­rica. Y los programas escolares de España han vuelto a reducirse a la estúpida estrechez de las «cuatro reglas», los silabarios y el cate­cismo cantados a coro, y la historia nacional «a partir del glorioso Movimiento».

Pero la semilla no se ha perdido; el pueblo la conserva allá, bajo el frío silencio de su esclavitud, como la sembradura de trigo bajo la nieve. Conoce ya el fecundo valor social de la escuela, cuya ausencia actual es una de sus muchas hambres. Sabe que esta lucha universal, comenzada en las bardas de su aldea, además de sus postulados de libertad y de justicia, entraña un duelo a muerte entre las fuerzas de la barbarie y de la inteligencia. Y espera que un mañana próximo, sus maestros han de regresar, sus bellas escuelas volverán a abrirse tras las sangrientas vacaciones; y sobre el horizonte del trabajo y la paz, volverá a florecer la eterna prima­vera de la cultura.»



Fuente:http://www.la-ratonera.net/numero8/n8_casona.html

lunes, 6 de enero de 2014

Dina


Desde aqui mi homenaje a Dina, última representante de la iglesia protestante de Besullo. D.E.P.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Indios y vaqueros


En muchas ocasiones me habla mi padre de su juventud en Cangas. Decenas de niños por sus calles sigilosamente jugando a una especie de escondite. Recreando las películas de indios y vaqueros.
Esta vez, las calles de Besullo estaban llenas de ellos. Algo anormal en otras épocas. Pero antes de Las Veigas dí casualmente paseando con esta imagen.
Por unos instantes... al verlo, recordé aquellas historias.
Él solo, ensimismado en aquél entorno y rodeado de una especie de fuerte. No sé si él mismo era consciente de las mil batallas que se podrían recrear en aquél lugar. Batallas, que más adelante como le ocurre a mi padre, siempre recordará.





martes, 18 de junio de 2013

Bernard Plossu y Max Pam.




Bernard Plossu, galardonado con el premio PhotoEspaña 2013 y Max Pam junto a las fotografías de sus hijos en la exposición Pam/Plossu...Plossu/Pam.




Bernard Plossu.

domingo, 19 de mayo de 2013

Modern time


Esta fotografía hizo que me acordase de una de las fotografías que más me sugieren en el terreno documental. Las de Rober Frank en su libro, los Americanos.
Hay una en él, que se me quedó marcada desde un primer momento.
Es una chica joven en su trabajo. Parece ser que subiendo y bajando a la gente de un ascensor de hotel. Pero su cara, su gesto...  

Nosotros en cambio estábamos cansados y felices. La ocasión lo merecía.



martes, 7 de mayo de 2013

El hundimiento de la galleta.



  








 

 
 
 


El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.

Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.